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domingo, 15 de marzo de 2015
EL MAESTRO LLEGA CUANDO EL ALUMNO ESTÀ PREPARADO
No soy mágica.
Consigo buenos resultados, y esa es mi única publicidad.
Pero si alguien viene sin confiar en nuestro trabajo, poco podemos hacer.
Solo acepto en el Aula a todos los que vienen con ganas .
Ayudo a todo el que quiere que le ayude.
No se trata de convencer, sino de actuar y conseguir...
Consigo buenos resultados, y esa es mi única publicidad.
Pero si alguien viene sin confiar en nuestro trabajo, poco podemos hacer.
Solo acepto en el Aula a todos los que vienen con ganas .
Ayudo a todo el que quiere que le ayude.
No se trata de convencer, sino de actuar y conseguir...
EXPLICAR LAS VECES QUE SEA NECESARIO
Si un niño no entiende lo que le acabo de explicar.
Primero, observo si es porque su mente estaba en otro sitio. Lo cual implicará la necesidad de técnica s de concentración.
Y, a partir de ahí, hay que explicar TANTAS VECES COMO SEA NECESARIO.
Sin que el niño o mayor, se sienta mal por ello.
El problema no es de quien no entiende, sino de quien se explica.
El que explica deberá cambiar el modo, otros ejemplos, o forma diferente de explicarse, hasta que el alumno comprenda y aprehenda los contenidos a transmitir.
Primero, observo si es porque su mente estaba en otro sitio. Lo cual implicará la necesidad de técnica s de concentración.
Y, a partir de ahí, hay que explicar TANTAS VECES COMO SEA NECESARIO.
Sin que el niño o mayor, se sienta mal por ello.
El problema no es de quien no entiende, sino de quien se explica.
El que explica deberá cambiar el modo, otros ejemplos, o forma diferente de explicarse, hasta que el alumno comprenda y aprehenda los contenidos a transmitir.
MOTIVACIÓN PARA ESTUDIAR/ TAREA De VARIOS
¿Qué es estar motivado?
Comentario entre profesores: "Decimos que no tienen interés, pero tendríamos que ingeniárnoslas para generar su entusiasmo, como el otro día, que hice un juego: atendieron todos, aprendieron y se lo pasaron muy bien".
La motivación se entiende así fundamentalmente como las estrategias o los ardides que tienen que llevar a cabo los profesores para conseguir que el alumno trabaje.
Indiscutiblemente, el camino es procurar hacer las clases atractivas y un medio importante es utilizar alguna actividad lúdica, novedosa, sorprendente..., pero todos sabemos que las situaciones escolares son, con frecuencia, arduas, y requieren disciplina y esfuerzo. Procurar la motivación pasa por esta labor de los profesores, pero no es posible, ni siquiera conveniente, mantener tantas facilidades. Tampoco debería dar lugar a que termináramos ajustando los contenidos de enseñanza a los niveles de pereza que muestran algunos alumnos, ni mucho menos a que nos limitemos a dar solamente el "postre y los dulces" cuando necesitan también otro tipo de alimento.
Esta idea de que el trabajo escolar requiere esfuerzo es fácil entenderla mal; no se trata de pensar que aburrir a los alumnos es algo inevitable, sino de hacer muchas cosas para que desplegar y sostener su esfuerzo les merezca la pena. La actuación del profesor no puede reducirse a invocar la disciplina o la voluntad como una habilidad concreta que debe ejercitar el alumno. Debemos hablar de voluntad, pero siempre como consecuencia de una capacidad global de formación personal. Marina, en su artículo (página 21), la relaciona directamente con la inteligencia: "La voluntad no es otra cosa que la motivación inteligente... más que una facultad, es un proyecto de la inteligencia para alcanzar la autonomía personal".
La motivación es una amplia capacidad, porque la disposición y la realización efectiva del trabajo escolar requiere que enseñemos: valores superiores, como la satisfacción por el trabajo bien hecho, la superación personal, la autonomía y la libertad que da el conocimiento...; además, es una cuestión de procedimientos: requiere parcelar un trabajo costoso, darse autoinstrucciones, relacionar contenidos, trabajar en equipo...; y también exige conocimiento: el ser consciente de las circunstancias que favorecen y desaniman las ganas de trabajar.
La motivación que perseguimos pretende un carácter permanente; no es, simplemente, la causada por una actividad concreta, un tema atractivo o un extraordinario profesor, sino que debe sostenerse ante circunstancias menos favorables.
¿Por qué unos alumnos están motivados y otros no? ¿Qué responsabilidad tienen los profesores?
Comentario entre profesores: "Este alumno no tiene ningún interés por aprender, no es extraño, teniendo en cuenta el ambiente familiar y las lagunas que tiene. No podemos hacer nada".
Las causas de la desmotivación pueden ser muy variadas, siempre vamos a tener que hacer un análisis de las influencias que recibe el alumno y de su historia, especialmente de su historia de aprendizaje. Vamos a considerar responsabilidades tan directas como la de la familia, el grave condicionante de un medio social desfavorecido, el peso de una historia escolar llena de fracasos, ... y cómo nuestra intervención está limitada por todos estos condicionantes. Nos vamos a encontrar con la dificultad de romper con unas expectativas, atribuciones, falta de hábitos, prejuicios, falta de conocimiento y habilidades... y es difícil que se produzcan cambios.
La familia es la primera variable y la más constante; la disposición para aprender se la enseñamos a nuestros hijos con nuestras preguntas y comentarios, o siendo modelo o ejemplo en nuestra vida cotidiana. Teresa Huguet explica tres aspectos de la dinámica familiar que tienen una influencia destacada en la motivación escolar de los hijos: su actitud ante el conocimiento y la escuela, el tipo de relación afectiva que establece con su hijo, y las destrezas y habilidades que despliega para motivarle y ayudarle en el trabajo escolar. Aporta también algunas ideas para los centros que se planteen favorecer y aprovechar la educación familiar.
Además de todo esto y de sus posibles problemas, lo que sucede en el aula tiene también una influencia y la posibilidad de ir desarrollando otra historia que lleve a reconstruir la capacidad de motivarse. El profesor dirige el aula como un profesional que tiene como objetivo la educación de todos, pero tiene que ser consciente de las influencias que recibe; reconocemos así que hay alumnos que animan nuestra ayuda, pero también hay otros que casi no la merecen. Todo lo que se realiza en clase tiene una influencia mutua: la actuación del profesor, del grupo y la del alumno individualmente considerado está condicionada, es interdependiente.
Hablamos de una interacción educativa cuando el alumno pone en marcha la actividad constructiva que requiere el aprendizaje significativo, promovida por el buen clima de trabajo de sus compañeros y la enseñanza mediadora del profesor que facilita todo el proceso (cuadro 1).
Cada uno de los alumnos tiene una historia detrás y unos condicionantes en el aula, pero lo que llegan a realizar dentro y fuera de clase es, en último término, una decisión personal. Prácticamente, en cualquier circunstancia coinciden en un alumno motivos para ponerse a trabajar y motivos para no hacerlo; imaginémoslo en su casa a las 6 de la tarde y le suponemos con ganas de encender la TV, salir con los amigos, tumbarse en el sofá y, por otro lado, pensando que mañana le van a preguntar, que el tema no es difícil, que quiere aprobar la evaluación y, seguramente, ninguno de los motivos le conducen inexorablemente a la acción. Como educadores, tenemos claro que debemos formar personas capaces de decidir y llevar a cabo lo que más les conviene; tenemos que manejar todas las influencias posibles para conducir positivamente al alumno, pero esta intervención debe considerar su espacio de decisión y hacer al alumno consciente de ello (cuadro 2).
Estamos diciendo que "no aprender" es una decisión personal, pero lo natural es que las personas quieran aprender, porque el conocimiento supone poder hacer más cosas y controlar más todo lo que te rodea. Entonces, a un alumno desmotivado le pasa algo, no es simplemente que no quiera. El problema es muy complejo, no se trata de una enfermedad cuya curación dependa únicamente de un tratamiento del médico (léase profesor), sino que es un estado construido por la propia persona, y en último término, tiene que desmontarlo el protagonista. Eso sí, parece imposible que lo haga sin ayuda y dirección.
La ayuda y dirección que pueden dar los profesores para motivar a alumnos y alumnas depende muy directamente de su motivación para enseñar y de sus recursos para automotivarse sorteando los sinsabores que da la administración, la jefatura de estudios y los propios alumnos. Lo más importante no es que el profesor sea perfecto, sino que reconozca sus limitaciones y que haga cosas por mejorar. Sebastián Sánchez (página 13) reflexiona sobre las condiciones que perjudican la motivación del profesorado y presenta algunas propuestas para incidir y contrarrestar estos problemas.
Entender la motivación como una capacidad que se desarrolla y que hay que educar, exige una adaptación a muy distintos niveles. Es imposible lograr cotas altas de motivación y responsabilidad sin considerar la historia del alumno; hay que ir progresivamente. No se puede, por ejemplo, pedir dos horas de estudio a un alumno que lleva muchos cursos sin hacer nada. Estos cambios precisan tiempo, son lentos, es preciso mantener las ayudas y ajustarlas a los niveles de motivación y trabajo que el alumno vaya consiguiendo.
HIPERACTIVIDAD
Como puedo tratar a un niño con deficit de atencion e hiperactividad, no con medicamento?
no se puede tratar que no sea con medicamento, lo he llevado con 3 psicologos y los tres no me lo detectaron lo detecte yo buscando en Internet de acuerdo a los problemas que presenta en la escuela que hago ?????
Mejor respuesta (Elegida por los votantes)
La Hiperactividad infantil es un trastorno de conducta de origen neurológico. Su incidencia es de un 3% a un 5% de la población infantil. Sucede más en niños que en niñas. Un 25% de los niños hiperactivos incurren en actos delictivos, abusan del alcohol, drogas... El principal trastorno de los niños hiperactivos es el "Déficit de atención" y no el "Exceso de actividad motora". El "Déficit de atención" habitualmente persiste y el "Exceso de actividad motora" desaparece. como padres podemos estar pendientes de algun comportamiento extravagante extraño o inusual durante la infancia.Mantienen conductas conflictivas sólo por la frecuencia que la mantienen, las dificultades de atención, impulsividad e hiperactividad son rasgos comunes que presentan todos los niños. ATENCIÓN Lo que más caracteriza al niño hiperactivo es su falta de atención cercana a detalles. La distracción más vulnerable es a los estímulos del contexto ambiental. En casa tienen dificultades para seguir las directrices que se le marcan, para organizarse y parece que no escuchan cuando se les habla. En el colegio cometen errores por no fijarse en los trabajos o en las diferentes actividades. Con frecuencia saltan de una tarea a otra sin terminarla, ya que evitan situaciones que implican un nivel constante de esfurzo mental. IMPULSIVIDAD Con frecuencia actúa de forma inmediata sin pensar en las consecuencias. Está inquieto con las manos o los pies y no puede sentarse quieto. Está activo en situaciones en que es inapropiado. Habla de forma excesiva , responde antes de que la otra persona termine, tiene dificultad para esperar su turno y frecuentemente interrumpe. HIPERACTIVIDD Lo más característico de estos niños es la excesiva actividad motora. Siempre están en continuo movimiento, corren, saltan por la calle, nunca quieren ir cogidos de la mano... Su excesivo movimiento no persigue ningún objetivo, carece de finalidad. COMPORTAMIENTO Su comportamiento es imprevisible, inmaduro, inapropiado para su edad. No son malos pero sí que son traviesos. Se muestran violentos y agresivos verbal y fisicamente Con frecuencia mienten y cometen hurtos. APRENDIZAJE La mayoría de los niños hiperactivos presentan dificultades en el aprendizaje. El 40 ó 50% de los niños hiperactivos tienen un bajo rendimiento escolar. Tienen dificultades perceptivas, con lo cual no diferencian bien entre letras y líneas y tienen poca capacidad para estructurar la información que recibe a través de los distintos sentidos. Las dificultades de los niños hiperactivos estriban en la adquisición y el manejo de la lectura, escritura y el cálculo. Son torpes para escribir o dibujar, tienen mala letra y cometen grandes errores de ortografía. En calculo, se olvidan de las llevadas y operaciones básicas. En lectura, omiten palabras, sílabas e incluso renglones, no comprenden lo que leen, pueden identificar las letras pero no saben pronunciarlas correctamente. Tienen dificultad para memorizar y para generalizar la información adquirida. DESOBEDIENCIA Como dijimos anteriormente al niño hiperactivo le cuesta seguir las directrices que se le marcan en casa. El niño hace lo contrario de lo que se dice o pide. Los padres tienen especial dificultad para educarles en adquirir patrones de conducta(hábitos de higiene, cortesía...). ESTABILIDAD EMOCIONAL Presentan cambios bruscos de humor, tienen un concepto pobre de sí mismo y no aceptan perder, por lo que no asumen sus propios fracasos. CAUSAS La información sobre el porqué el trastorno del déficit de atención es escasa. Los científicos, necesitan estudiar las causas como para identificar mejores maneras de tratar, y quizás algún día prevenir el trastorno de Déficit de Atención. Están encontrando más y más evidencia de que dicho trastorno no surge del ambiente del hogar sino a raiz de las cusas biológicas. Durante algunos años se consideró que una posible causa del déficit de de atención era una "lesión cerebral" quizás como resultado de una infección temprana o complicaciones al nacer. Pero esta teoría fue rechazada porque podía ser explicativa de sólo un pequeño número de casos. No toda persona con Déficit de Atención tiene una lesión cerebral o complicaciones de nacimiento. TEMPERAMENTO E HIPERACTIVIDAD En los últimos años, mientras que se han desarrollado nuevas herramientas y técnicas para estudiar el cerebro, los científicos han podido evaluar más teorías acerca de qué es lo que causa el ADHD. Recientes investigaciones permiten sostener que que el problema del niño hiperactivo es un problema de temperamento. Existen diferencias temperamentales entre un recién nacido hiperactivo y otros niños. Es posible que el origen de estas diferencias temperamentales venga condicionado por los niveles bioquímicos del sistema nervioso. En nuestro cerebro una neurona desprende una pequeña cantidad de substancia química(neurotransmisor) que recoge otra neurona, a la vez se excita y envía el mensaje a otra neurona. Cuando un neurotransmisor es escaso o se da en exceso ocurre que, la neurona no se excita o se excita demasiado, con lo que se produce un desequilibrio entre los neurotransmisores. Este desequilibrio sería el agente responsable de las dificultades que el niño tiene para centrar su atención y mantenerla durante un cierto tiempo, así como la falta de autocontrol y ajuste de su conducta als demandas del medio. También sería responsable de de los cambios bruscos en su estado de ánimo, impor tante característica del del niño hiperactivo. ALERGIA E HIPERACTIVIDAD La hiperactividad también ha sido explicada como una reacción alérgica a cierto tipo de alimentos como el azúcar y los condimentos en general. Sin embargo esta teoría no ha sido confirmada ya que se sabe que un régimen de alimentación sin condimentos ni azúcar no corrige la hiperactividad. EDUCACIÓN E HIPERACTIVIDAD Se conoce que un ambiente estresanrte y desorganizado puede acentuar la hiperactividad en el niño hiperactividad no la produce. Un niño con ambiente familiar organizado y sosegado sigue siendo hiperactivo. Esto nos conduce a no conocer con certeza las cusas reales de la hiperactividad. En la actualidad , podemos disponer de tres modalidades para ayudar al al niño: la farmacológica, la psicológica y la educativa. FARMACOLÓGICA El principal fármaco que se utiliza es el METILFENIDATO. Esta sustancia química se comercializa con distintos nombres en diferentes países. Sus efectos inmediatos son un aumento de la capacidad de atención y concentración y una reducción de la hiperactividad y la movilidad del niño, debido a que a través de ese agente externo se estimula al cerebro para que alcance los niveles de activación necesarios para un correcto mantenimiento de la atención (lo que repercute en una mejora de muchos otros síntomas). Como efectos secundarios se produce en algunos casos una falta de apetito y de sueño. Sin embargo dichos efectos duran poco tiempo: se elimina por la orina en unas cuantas horas y, es preciso volver a tomar otra pastilla. Por lo general, se toma una pastilla al levantarse y otra a medio día para que el efecto sea máximo en el momento en que el niño acude a la escuela, pero depende de la prescripción médica que se realiza en función de la edad del niño, la gravedad de sus problemas... Los medicamentos que se utilizan con estos niños, son un buen apoyo mientras se combinen con procesos de enseñanza para que aprenda a regular su conducta por sí mismo. Normalmente es adecuado medicar al niño después de los 5 años. Antes de esta edad no se puede medicar porque es difícil diagnosticar en el niño el déficit de atención, ya que está desarrollando su capacidad atencional y está en un período de exploración y manipulación, lo que hace difícil discriminar entre lo que es su comportamiento normal y el que no lo es. Estos fármacos no crean dependencia en el niño, aunque para que no se habitúe a la sustancia y deje de responder positivamente a ella es aconsejable su retirada temporalmente. Pero sí que puede crear dependencia psicológica en los padres ya que temen la retirada por miedo a que la situación pueda descontrolarse sin el fármaco. Depende de la evolución que tenga el niño, se puede recomendar que se retire definitivamente o que se retome en períodos concretos. Por lo general, a partir de los 12 años no se hace necesaria, si ha recibido otra clase de ayuda psicopedagógica. No se recomienda utilizar tranquilizantes porque deprimiría aún más su nivel de activación, aumentando por tanto su conducta motora para estimularse y que de esa manera suba. PSICOLÓGICA La vida puede ser difícil para niños con el trastorno de déficit de atención. Ellos son los que a menudo tienen problemas en la escuela, no pueden terminar un juego y pierden amistades. Pueden pasar horas angustiantes cada noche luchando para concentrarse en la tarea y luego olvidarse de llevarla a la escuela. No es fácil hacer frente a estas frustraciones día tras día. Algunos niños liberan su frustración actuando de manera contraria, iniciando peleas o destruyendo propiedad. Algunos vuelcan su frustración en dolencias del cuerpo, tal como el niño que tiene dolor de estómago todos los días antes de la escuela. Otros mantienen sus necesidades y temores adentro para que nadie pueda ver lo mal que se sienten. También es difícil tener una hermana o hermano o compañero de clase que se enoja, te saca los juguetes y pierde tus cosas. Los niños que viven o comparten un aula con un niño con estas características, también se frustran. Pueden también sentirse abandonados en tanto que sus padres o maestros tratan de arreglárselas con el niño hiperactivo como puedan. Pueden sentir resentimiento hacia el hermano o hermana que nunca termina sus deberes en el hogar o sentirse atropellados por un compañero de clase. Quieren amar a su hermano y llevarse bien con su compañero de clase, pero a veces es tan difícil! Es especialmente difícil ser el padre de un niño que está lleno de actividades descontroladas, deja desordenes, **** rabietas y no escucha o sigue instrucciones. Los padres a menudo se sienten impotentes y sin recursos. Los métodos usuales de disciplina, tales como razonamiento y retos no funcionan con este niño porque el niño en realidad no elige actuar de estas maneras. Es sólo que su autodominio va y viene. A raíz de pura frustración, los padres reaccionan danddoles palizas, le ridiculizan y le gritan al hijo a pesar de que saben que no es apropiado. Su respuesta deja a todos más alterados que antes. Entonces se culpan a sí mismos por no ser mejores padres. Una vez que se diagnostica el niño y recibe tratamiento, algo de la perturbación emocional dentro de la familia comienza a desvanecerse. Ante todo esto los padres tienen que crear un ambiente familiar estable (es decir, el cumplir o no ciertas normas propuestas por los padres tienen las mismas consecuencias), consistente (no cambiar las reglas de un día para otro), explícito( las reglas son conocidas y comprendidas por las dos partes) y predecible(las reglas están definidas antes de que se "incumplan" o no. La terapia cognitiva-conductista ayuda a personas a trabajar asuntos más inmediatos. En vez de ayudar a personas a entender sus sentimientos y acciones, la terapia los apoya directamente en cuanto a cambiar su comportamiento. El apoyo puede ser asistencia práctica, tal como ayudar a aprender a pensar cada tarea y organizar su trabajo o fomentar nuevos comportamientos dando elogios o premios cada vez que la persona actúa de la forma deseada. Un terapeuta cognitivo-conductista puede usar tales técnicas para ayudar a un niño beligerante ( aprender a controlar su tendencia a pelear) o a una adolescente impulsiva a pensar antes de hablar. El adiestramiento en cuanto a destrezas sociales también puede ayudar a niños a aprender nuevos comportamientos. En el adiestramiento de destrezas sociales, el terapeuta habla de y muestra comportamientos apropiados tales como esperar el turno, compartir juguetes, pedir ayuda o responder a burlas, y luego le da la oportunidad al niño de practicar. Por ejemplo, un niño puede aprender a "leer" las expresiones faciales y el tono de voz de otras personas para poder responder más apropiadamente. El adiestramiento de destrezas sociales ayuda a aprender a participar en actividades de grupo, a hacer comentarios apropiados y a pedir ayuda. Un niño puede aprender a ver cómo su comportamiento afecta a otros y a desarrollar nuevas maneras de responder cuando está enojado o lo empujan. Los grupos de apoyo conectan personas con inquietudes en común. Muchos adultos y padres de niños afectados pueden encontrar que es útil unirse a un grupo local o nacional de apoyo de este trastorno. Los miembros de los grupos de apoyo comparten frustraciones y éxitos, recomendaciones de especialistas calificados, información acerca de qué funciona, así como esperanzas en sí mismos y en sus hijos. El compartir experiencias con otros que tienen problemas similares ayuda a personas a saber que no están solas. El adiestramiento en destrezas en cuanto al cuidado de hijos, ofrecido por terapeutas o en clases especiales, les da a los padres las herramientas y técnicas para manejar el comportamiento del hijo. Una de estas técnicas es separar el niño del resto por un corto tiempo cuando el niño se vuelve ingobernable o fuera de control. Durante los tiempos en que esta separado del resto de los ninos, se saca el niño de la situación inquietante y se sienta solo y quieto por un rato hasta calmarse. También se les puede enseñar a los padres a darle "tiempo de calidad" al niño cada día durante el cual comparten una actividad placentera o relajada. Durante este tiempo juntos, el padre busca oportunidades para observar y señalar lo que el niño hace bien y para elogiar sus fuerzas y habilidades. EDUCATIVA: Una manera efectiva de modificar el comportamiento de un niño es a través dela ayuda educativa regida por premios, castigos, economía de fichas y contrato de contingencias. PREMIOS Par un niño un premio es algo agradable que desea alcanzar, de tal modo que hará lo que sea por coseguirlo. Las actividades que más le gustan al niño y que habitualmente suele realizar, como pueden ser jugarcon sus juguetes, ver la televisión o ir al cine con sus primos pueden entenderse y emplearse como un premio. En definitiva debe ser algo que el niño quiere y que tiene ganas de conseguir. Así pues el niño recibirá un premio cada vez que cumpla con la tarea deseada. CASTIGO: Los castigos implican privar al niño de algo que le agrada o forzarle a hacer algo desagradable. Puede resultar eficaz a veces, pero no siempre elimina las conductas inapropiadas en el niño hiperactivo. El castigo puede ser útil para controlar ciertas conductas temporales, pero a largo plazo carece de eficacia. Si la conducta es indeseable el castigo más eficaz es ignorarla.Siempre y cuando la conducta no sea peligrosa. Lo más aconsejable es que el tiempo transcurrido entre la conducta y el premio o castigo sea breve para asegurar su eficacia. ECONOMÍA DE FICHAS: Esta técnica consiste en dar puntos negativos o positivos en función de si se cumple o no cierta conducta. Cada punto negativo elimina el valor del punto positivo. El número total de puntos se canjea por distintos premios . La lista con las conductas "objetivo" tienen que estar al vista del niño, así como los puntos conseguidos. Se recomienda utilizar con niños de 3 a12 años. CONTRATO DE CONTINGENCIAS: Esta técnica se recomienda utilizar con niños de 12 ó 13 años. Consiste en hacer un contrato por escrito con el niño acerca de su comportamiento. Cada uno tiene que dejar constancia en términos específicos de la conducta que desea en el otro.
COMPORTAMIENTO AGRESIVO EN NIÑOS/AS
Teniendo en cuenta de que la conducta agresiva de un niño es un comportamiento aprendido y como tal se puede modificar, la intervención de los padres bien como de los profesores es muy importante. El castigo físico no es aconsejable en ninguno de los casos porque sus efectos son generalmente negativos: se imita la agresividad y aumenta la ansiedad del niño. Si nos empeñamos en cambiar la conducta agresiva de nuestro hijo, y mantenemos la paciencia y la perseverancia, seguramente solucionaremos el problema.
La conducta agresiva infantil
La psicóloga Gloria Marsellach Umbert, autora del libro Recetas del psicólogo en la red, define algunas pautas sobre cómo solucionar el problema. Según ella, se debe seguir un plan:
1 - Identificar el tipo de conducta, es decir, qué es lo que nuestro hijo está haciendo exactamente. Hay que ser objetivos y específicos en la respuesta. Si el niño patalea, grita, o de que forma expresa su agresividad.
2- Apuntar diariamente en una tabla, y durante una semana, cuantas veces el niño aplica la conducta de agresividad. Anotar qué es lo que provocó el comportamiento. Con lo cuál será necesario registrar los porques y las respuestas. Apuntar también en qué momentos los ataques agresivos son mas frecuentes.
3- Elegir dos objetivos para modificar la conducta: debilitar la conducta agresiva y reforzar respuestas alternativas deseables existentes en el repertorio de conductas del niño o en la enseñanza de habilidades sociales. Ejemplos:
- Existen algunas condiciones que proporcionan al niño consecuencias gratificantes para su conducta agresiva. Por ejemplo, si en el patio del colegio, no estando el cuidador, el niño sabe que pegando a sus compañeros, éstos le cederán lo que él quiera, habrá que poner a alguien que controle el juego hasta que ya no sea necesario.
- Reducir el contacto del niño con los modelos agresivos. Muéstrele a su hijo otras vías para solucionar los conflictos cómo el diálogo, el razonamiento, el establecimiento de normas, etc. Si los niños ven que los mayores tratan de resolver los problemas con tranquilidad, podrán imitar esta forma de actuar.
- Los padres deben reducir los estímulos que provocan la conducta. Enseñar al niño a permanecer en calma ante una provocación.
- Recompense a su hijo cuando éste lleve a cabo un juego cooperativo y asertivo.
4- Cuando esté determinado el procedimiento que utilizará, poner en práctica el plan. Debe continuar registrando la frecuencia con que su hijo emite la conducta agresiva para así comprobar si el procedimiento utilizado está sendo o no efectivo. Informar del plan elegido a todos los adultos que formen parte del entorno social del niño. Mantenga una actitud relajada y positiva y notarás los progresos. Al final, todos se sentirán mejor.
El tratamiento de la conducta agresiva en un niño, en los casos que sea persistente su conducta agresiva, debe estar sometido a un profesional especializado. El tipo de tratamiento que se utilizará dependerá del resultado de la evaluación que se haga. Lo primero que harán será identificar, a través de observaciones, charlas y entrevistas, los antecedentes (causas y reacciones a lafrustración) y los consecuentes (qué es lo que gana con la agresión) del comportamiento agresivo del niño.
AGRESIVIDAD INFANTIL
AGRESIVIDAD
Cuando un niño tiene propensión a agredir a otro y apreciamos que intenta causar un daño físico o psicológico, decimos que presenta AGRESIVIDAD.
Consideramos agresión al uso de la fuerza física, las burlas, los insultos verbales y el sarcasmo. Todas ellos, son muestras de agresividad. Aun cuando el instinto de acometividad existe en los animales, siempre es buscando un provecho. En la mayoría de los casos, esconseguir alimentos o defender su territorio.
En los humanos ha evolucionado y la podemos presentar, simplemente, para hacer daño.
Se dice que el hombre es el único animal que mata por placer, aun cuando esto es negado por varias escuelas que indican que, en el fondo de estas actitudes, subyace el demostrar la supremacía sobre los demás.
La educación que recibimos, las normas de nuestra sociedad, tratan de dominar este instinto, estableciéndose un conflicto entre ambos,educación e instinto.
Debemos tener precaución al castigar a niños agresivos. Sears, Maccoy y Levin (1957) demostraron que "la aplicación de castigos severos por conductas agresivas en niños genera, en éstos, grados muy altos de agresividad.
A veces se obtienen, con estas penas, conductas también no deseadas: apatía y pasividad. Se instruye a los hijos cuando es correcto, o no, mostrarse agresivos y en que grado deben serlo. Esto conlleva, en algunos casos, interiorizar unas normas que pueden entrar en conflictocon el ambiente que le rodea.
- Es fundamental, restar importancia a las situaciones de irritación. En ningún caso exagerarlas como medio de corrección.
- No pretendan tener siempre la razón. Respeten los puntos de vista de sus hijos y no traten de imponer violentamente los suyos.
- En medio de una discusión, paren y cuenten hasta diez. Si ven que se va iniciar una pelea con su hijo, salgan de esa habitación y, después,cuando los ánimos lo permitan volverán a plantear el tema y busquen una solución, entre ambos.
- No acepten desafíos ni apuestas. Pueden llevar a situaciones límite, nada convenientes para ambos lados.
- Si su hijo se muestra agresivo, no caigan en la tentación de la escalada de mutua agresividad. Una sutil indiferencia les puede hacer salir airosos de la situación.
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