Una cosa es tener un cociente intelectual superior a la media, y otra es ser SUPERDOTADO, para lo cual es preciso que se den otros factores añadidos, de la personalidad.
lunes, 9 de febrero de 2015
SUPERDOTADOS
Necesidades sociales y emocionales de los niños superdotados
En muchos sentidos, los niños superdotados tienen las mismas necesidades sociales y emocionales de los niños que tienen otros, pero sus necesidades se ve aumentado por las características que los hacen superdotados. Si no somos capaces de entender sus necesidades, si sus necesidades no son satisfechas, los niños superdotados pueden estar en riesgo de fracaso escolar, aislamiento social y depresión.
COCIENTE INTELECTUAL LIMITE
Que es la inteligencia limite?
Una persona con Inteligencia Límite sitúa su coeficiente intelectual entre 70 y 85, es decir, justo por debajo de lo que se considera normal, según la OMS, pero por encima de aquello que se diagnostica como Retraso Mental. No obstante, estas personas no tienen un retraso mental pero tampoco disponen de unas habilidades cognitivas y personales para enfrentarse a las exigencias del entorno como cualquier otra persona, siendo necesarios soportes adecuados y específicos a sus necesidades.
Por tanto, el concepto de persona con Inteligencia Límite ha de basarse en dos datos que se complementan:
Un coeficiente intelectual de entre 70 y 85 puntos.
Una serie de carencias importantes de las habilidades necesarias para adaptarse a su entorno.
El diagnóstico diferencial entre la capacidad intelectual límite y el retraso mental leve, es especialmente difícil cuando coexisten otros trastornos mentales –por ejemplo, esquizofrenia- coexistencia que se da con una prevalencia mayor en este colectivo que en la población general. Como trastornos asociados que hay que destacar, por su gran incidencia, son los llamados trastornos de conducta. Esta asociación es fácilmente explicada con factores psicológicos, si tenemos en cuenta que la baja inteligencia conduce a peores mecanismos de afrontamiento, a limitar el repertorio de funciones mentales de la persona, a una vulnerabilidad del estrés, a una baja autoestima y a dificultades de comunicación. Suelen darse, además, otros trastornos añadidos, como déficits visuales y auditivos o trastornos del lenguaje, afectando aún más su disminuida capacidad adaptativa.
No obstante, los problemas de las personas con Inteligencia Límite generalmente aparecen o se detectan en sus años de escolarización. A veces, incluso pueden surgir de una escolarización inadecuada que no tiene en cuenta sus posibilidades reales y sus peculiaridades. En el colegio suelen presentar problemas concretos, son lentos en el aprendizaje, tienen dificultades en la adquisición de competencias y técnicas instrumentales básicas, son niños con fracaso escolar, con frecuencia repiten uno o dos cursos en las etapas de escolaridad obligatoria, pueden presentar conductas de hiperactividad o hipoactividad que limitan sus capacidades de atención y concentración y retrasan su aprendizaje, tienen dificultades en las relaciones con el grupo de iguales pudiendo llegar a situaciones de aislamiento. A ello se une el bajo nivel de motivación que, en gran parte de los casos, es consecuencia de un historial de fracasos escolares repetidos que conlleva a un abandono de estudios prematuro y a la búsqueda excesivamente temprana de un empleo.
Los padres deberán ser cautos , informarse sobre lo que supone un cociente límite, con los handicaps que ésto supone,etc
De no hacerlo así, pueden llegar a esperar lo que su hijo no es capaz de dar,achacándole falta de esfuerzo,etc
Y lo que es peor, agravando su baja autoestima, y deteriorando la relación personal y familiar.
CUIDADO, no llevemos a alguien con personalidad límite a situaciones límite.
miércoles, 4 de febrero de 2015
FELICIDADES!!
Me siento feliz cuando veo felices a los niños y a los padres por los resultados y las mejorías en todo lo que querían superarse.
Y ,como no, cuando un adulto al que le parecían todo pegas,para poder obtener su titulo de la ESO..estar A pUnTO de conseguirlo.
Un cociente intelectual bajo,una discapacidad, una enfermedad...NO LIMITS!!!
Esfuerzo, trabajo,y lucha...SIEMPRE dan su recompensa.
Y no olvidemos que lo importante no es QUÉ ,sino COMO.
Si cada uno recibe los contenidos COMO necesita, LO CONSEGUIRÁ.
Y ,como no, cuando un adulto al que le parecían todo pegas,para poder obtener su titulo de la ESO..estar A pUnTO de conseguirlo.
Un cociente intelectual bajo,una discapacidad, una enfermedad...NO LIMITS!!!
Esfuerzo, trabajo,y lucha...SIEMPRE dan su recompensa.
Y no olvidemos que lo importante no es QUÉ ,sino COMO.
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DISLEXIA
Niños con dislexia: un cerebro que se activa de forma distinta
La dislexia es un trastorno que afecta a laadquisición y aprendizaje de la lectura y la escritura que, según las estadísticas podría afectar en torno a un 5 a 17% de la población.
Entre las dificultades más importantes que se presentan en el trastorno está un déficit en la capacidad para analizar la información fonológica y así poder manejar las correspondencias entre fonemas (sonidos) y grafemas (letras escritas), lo que dificulta la lectura y el poder extraer el significado de los materiales escritos. En otros estudios se ha planteado que capacidades como la memoria de trabajo también son importantes para leer bien.
Un reciente trabajo realizado por diversos investigadores noruegos y publicado en Frontiers in Psychology (2014), ha utilizado resonancia magnética funcional para averiguar cómo funciona el cerebro de niños con dislexia de entre 11 y 12 años cuando se les expone a tareas de lectura que exigen una cantidad creciente de recursos de procesamiento.
Todos los niños participantes (11 con dislexia y 18 controles sin el trastorno) completaron una batería de test de dislexia que incluía tareas de lectura de no palabras, lectura de palabras reales, lectura de textos y deletreo, además de pruebas de comprensión lectora. Además, a todos ellos se les realizó una resonancia magnética funcional mientras realizaban varias tareas de distinto nivel de exigencia, como el procesamiento alfabético, el procesamiento ortográfico y el procesamiento de oraciones, que se supone que consumen una cantidad creciente de recursos de procesamiento.
El grupo de niños con dislexia mostró una activación cerebral general mayor que el grupo de niños sanos al realizar ejercicios de lectura y esa diferencia se incrementaba cuando aumentaban las demandas de la tarea. No obstante, no se observaron diferencias en la precisión. Más concretamente, algunas de las áreas en las que se observó esa mayor actividad fueron el giro frontal superior derecho, el área motora pre-suplementaria izquierda, el núcleo caudado izquierdo o la corteza cingulada media izquierda, aunque parece que habría cierta diferenciación de áreas según los tipos de tarea (procesamiento alfabético, ortográfico y de oraciones). Según los autores, este perfil de hiperactivación cerebral podría ser resultado de una actividad compensatoria para las dificultades de lectura.
Está claro que no a todo el mundo le resulta sencillo el aprendizaje de la lectura, pero desde luego sí sabemos que leer es una habilidad importante para el rendimiento escolar. Por ello parece muy recomendable motivar a los niños a leer y sobre todo, a disfrutar leyendo. Quizá conocer estudios como el anterior permita crear programas de apoyo a la lectura mucho más específicos y ajustados que ayuden a todos esos niños y niñas con dificultades.
DEBERES, DEMASIADOS??
¿Los freímos a deberes?
Los escolares españoles les dedican 6,5 horas semanales, 1,6 más que la media de la OCDE. El debate divide a los padres: para algunos, no son suficientes; otros abogan por la mesura y una mejor coordinación
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La mochila que arrastran los escolares al salir del cole a las dos de la tarde se instala en el hogar palpitando las obligaciones que atender a lo largo de la tarde. Pocas, para algunos padres; excesivas, para otros. Y al margen de opiniones y encendidos debates, bastantes más que la media de los 38 países de la OCDE, según revela un estudio realizado a partir de los datos del Informe PISA. Los niños españoles, destaca la comparativa, dedican 1,6 horas semanales más de media que sus compañeros a completar sus tareas; son los quintos con más horas de deberes: 6,5 a la semana frente a la media de 4,9 horas. Un sobreesfuerzo que no parece recompensado: el informe de PISA destaca que los países que mandan menos deberes tienen los mejores resultados. Curiosamente son los exitosos escolares finlandeses -los primeros en rendimiento en todas las áreas- quienes menos tiempo dedican a las tareas en el hogar, poco más de dos horas a la semana. El estudio subraya además que el tiempo adicional invertido en las tareas tiene «un impacto insignificante en el rendimiento».
Escasos o excesivos, los deberes condicionan la vida de miles de escolares murcianos, y enfrentan en el debate a las dos principales asociaciones de padres. Para Concapa, «dos horas al día de tareas está bien. Es una de las pocas ocasiones que tienen los padres de compartir la vida escolar de sus hijos», opina el presidente de la Confederación Católica de Padres de Alumnos (Concapa), Víctor Escavi. Para la presidenta de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA), Francisca López, los deberes son convenientes para los escolares, pero con muchas condiciones. La primera, que dejen tiempo suficiente a los niños para el ocio y el deporte, «para jugar y aburrirse», básicos en su desarrollo. Y la más importante: deben ser tareas que el escolar pueda resolver solo. De lo contrario, como también advierte el informe de PISA, pueden agrandar la brecha de las desigualdades entre escolares. «Si el niño no dispone de un lugar tranquilo y adecuado en casa para hacer los deberes y sus padres no pueden ayudarle porque no tienen formación ni pueden contratar a un profesor particular, obviamente está en desventaja», justifica.
Reforzar lo aprendido en clase, y no hacer de los deberes una prolongación del aula, debe ser, a juicio de los expertos, la función real de las tareas. La clave, opina la profesora de Psicología de la Educación de la Universidad de Murcia Fuensanta Cerezo, está en mesurar la tarea. «Un tiempo de refuerzo está bien, sobre todo en escolares que tienen un ritmo más lento de aprendizaje. Pero si nos pasamos, corremos el riesgo de organizar para los niños jornadas más largas y estresantes, de crear pequeños monstruitos». Para Cerezo, tan importante como fijar lo aprendido en la escuela en casa, es para los niños «jugar e incluso aburrirse de no hacer nada. Es básico para su desarrollo personal», insiste.
Dos décadas ejerciendo como maestro y otras dos como pedagogo y profesor de Planificación de la Acción Educativa en la Facultad de Educación de la UMU dan a Manuel Nicolás una doble visión ecuánime. En su día peleó para erradicar los deberes fuera del horario escolar, pero hoy admite que no se sumaría de nuevo a esa causa. A su juicio, es muy positivo para los escolares percibir que «el estudio y el saber no es un acontecimiento que solo se produce en el colegio. Un tiempo dedicado al estudio fuera del aula está bien, pero progresivo: poco en los primeros cursos de Primaria, algo más a partir de cuarto, pero nunca más de una hora; la clave es que no impida al niño disfrutar de su ocio».
La coordinación entre los diferentes maestros que dan clase a los niños es clave para las familias, que reclaman mejor planificación. Mariola Sanz, directora del colegio público de El Esparragal y presidenta de la asociación de directores, defiende que los centros se esfuerzan a diario para que así sea. «Realizamos paneles con los exámenes y trabajos por asignatura para evitar sobrecargar a los escolares. De todos modos, es necesario que dediquen a los deberes entre una y dos horas diarias».
Desterrar el tedio de la mesa de estudio es también básico para el pedagogo Nicolás, para quien es fundamental que el tipo de deberes que los escolares lleven a casa fomenten la creatividad, la investigación, el trabajo en grupo... «Se trata de que el alumno se apropie en ese tiempo del contenido que debe haber aprendido en clase. La habitación del escolar no puede ser una extensión del aula», reivindica. Ni su agenda, reclama la psicóloga Cerezo, la de un alto ejecutivo. «Hay niños que tienen el tiempo ocupado desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche, y eso no es sano», alerta.
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