martes, 15 de noviembre de 2016

SÍNDROME de WENDY

Se trata de una conducta que aparentemente puede no representar problema alguno, pero que tiene relación con el síndrome de Peter Pan, que el psicólogo Dan Kiley registró en 1983 y que se refiere a los individuos que no quieren crecer ni asumir las responsabilidades de la adultez.
Es habitual la existencia de un Peter Pan que tenga una Wendy para que haga todo lo que él no hace y se responsabilice de todo lo que él evita.
El psicólogo Jaime Lira explica que
“Un Peter Pan es un varón o mujer que no quiere crecer, que quiere ser niño por siempre y entonces aparece aquel hombre o mujer que se encuentra detrás, la que se encarga de hacer todo aquello que no hace el primero”
Quienes padecen el Síndrome de Wendy difícilmente controlan su propio rumbo en la vida, por lo que se enfocan en tratar de controlar la vida de otra persona. Frecuentemente el origen de este síndrome se encuentra en el pasado familiar de quien lo padece, en donde esta persona se sintió excluida y desprotegida, por lo que en la edad adulta compensa la falta de dirección y protección asumiendo el rol de los padres que no ha tenido. Quien padece este síndrome difícilmente se reconoce a sí mismo en esta situación.
Ejemplos del Síndrome de Wendy serían el padre de familia que prácticamente le hace la tarea al hijo, le despierta todas las mañanas para que no llegue tarde a la escuela, le ayuda en todos sus proyectos, busca hacerle siempre la vida fácil; también el ama de casa que asume todas las responsabilidades en el hogar para que el marido y los hijos no tengan que hacerlo; o un miembro de una pareja que asume todos los deberes y toma las decisiones. El individuo, debido a su miedo al rechazo, al abandono, a no sentirse querido, busca exageradamente agradar a los demás. Siente una gran necesidad de aceptación y aprobación que le lleva a querer ser imprescindible, por lo que evita que los demás se molesten y se esfuerza en complacer sus deseos.

TDAH y Síndrome de Peter Pan

TDAH y Síndrome de Peter Pan


TDAH PETER PAN
El psiquiatra canadiense Eric Berne en 1966 empleó el término Peter Pan, personaje conocido de la literatura infantil creado por James Matews Berrie, para referirse al niño que todo adulto lleva dentro y sólo busca la satisfacción y gratificación de sus propias necesidades.
El término Síndrome o Complejo de Peter Pan, lo describe por primera vez el psicólogo Dan Kiley, en la obra The Peter Pan Syndrome (1983), para hacer referencia a los adultos que continúan comportándose como niños y adolescentes, mostrando una marcada inmadurez emocional, infantilismo, incapacidad para asumir la responsabilidad de sus actos y un gran temor a no ser queridos y aceptados.
Por tanto y aunque el Síndrome de Peter Pan (SPP) no está recogido en la actualidad en los manuales de psiquiatría (CIE-10, DSM-IV, etc.) como un cuadro psiquiátrico específico, el Complejo de Peter Pan se emplea popularmente para definir a aquellos jóvenes y adultos jóvenes que:
  • Son incapaces de comprometerse y cumplir sus promesas.
  • No saben o se niegan a asumir y aceptar las obligaciones propias de la juventud y la edad adulta.
  • Prefieren que sean otros quienes tomen las decisiones por ellos.
  • Presentan un deseo intenso de ser cuidados y sobreprotegidos, que demuestran una fuerte dependencia emocional y afectiva (padres, familiares, pareja, hermanos mayores, etc.), que hace que necesiten a su lado a otra persona que satisfaga constantemente sus necesidades.
  • Exhiben una baja autoestima, acompañada en ocasiones de sentimientos de culpa, tristeza, depresión o ansiedad.
En palabras sencillas diríamos que es una persona que lo quiere todo pero no desea esforzarse para lograrlo, y que se refugia en los demás ante la idea de tener que enfrentarse a los problemas y los retos del día a día.
Los afectados de TDAH en ocasiones en la adolescencia y a principios de la edad adulta presentan cuadros o patrones de conducta con sintomatología similar al Síndrome de Peter Pan (SPP).
Debido a que el TDAH implica aspectos de inmadurez, social y psicológica en los niños y adolescentes que la padecen, muchos de los comportamientos que presentan en la escuela, en la familia y en el área social tienen que ver con comportamientos infantilizados. Éstos suelen ser caracterizarse por evitar asumir responsabilidades, inseguridad, necesidad de apoyo y supervisión continúa, ausencia de una autonomía funcional, dificultades a la hora de resolver problemas por sí mismos,  tendencia a culpar a los demás de todo aquello que les sucede, ataques de llanto o rabietas,  tendencia al egocentrismo, intolerancia a la frustración, rebeldía, manejo de la mentira como medio para eludir las responsabilidades de sus actos o como búsqueda para llamar la atención, o la distorsión de la realidad y los problemas que se presentan.
Dado que en la mayoría de estos casos estas personas no adquieren una consciencia plena de ello, resulta particularmente difícil que corrijan esta problemática.
Los expertos señalan como posibles causas o desencadenantes de este síndrome de infantilismo por un lado, un perfil psicológico con rasgos y tendencias a la evitación, la dependencia y la inmadurez y por otro, el estilo educativo. Algunos autores  señala que son las consecuencias  de éste último la causa  principal de este síndrome,  bien por un lado un estilo educativo hostil y autoritario con carencias afectivas y emocionales por parte de los padres hacia los hijos,  o bien por otro  un estilo educativo sobreprotector, idealizado, excesivamente dependiente del afecto de los padres y la evitación a toda costa del contacto con posibles elementos amenazantes.
Debido a la alta relación que existe entre la aparición de patrones de comportamiento infantil y el estilo educativo recibido, los adultos que rodean al niño, especialmente los padres y profesores, son los principales agentes preventivos del problema.
Un estilo educativo basado en normas y límites bien estructurados acompañados de una buena comunicación afectiva es la mejor manera de que el niño se desarrolle adquiriendo un nivel madurativo de acuerdo a su edad.
En los casos en los que la sintomatología es más problemática y los cuadros son más severos es recomendable acudir a tratamientos de intervención más específicos.
Por ello, y como ocurre con los casos que presentan problemas de conducta, la intervención debe comenzar por ayudarles a asumir su situación, darse cuenta que su actitud no es adecuada,  enseñarles a que afronten la realidad y sus propias dificultades y de este modo asuman las consecuencias de sus comportamientos y decisiones.
Es importante que las intervenciones que se realicen en estos casos se centren en los siguientes aspectos:
  1. Mejorar y desarrollar una buena autoestima.
  2. Motivarles a que tomen iniciativas para cambiar las situaciones difíciles que se les presentan, mediante el uso de  técnicas cognitivas-conductuales de modificación de conducta, resolución de problemas, estilos de afrontamiento adaptativos, estilos comunicativos asertivos, etc.
  3. Facilitarles el desarrollo de su propia independencia y autonomía del entorno, de tal manera promoverles a que diseñen nuevos retos y metas realistas y alcanzables para ir avanzando de una forma paulatina y tener así un desarrollo evolutivo y madurativo óptimo de acorde a su edad y circunstancias. 

domingo, 6 de noviembre de 2016

NIÑOS/SUICIDIO

No dejo de acordarme del niño de doce años de Eibar que se suicidó el miércoles.

Fue justo tras un puente festivo, después de un entrenamiento con su equipo de balonmano, y después de que le recibiera su abuela en casa y le dejara solo...

Doloroso,mucho.

Es muy doloroso porque este niño es descrito por muchos como tímido, sensible, y extremadamente curioso por lo que le rodeaba. Tocaba el violín....

Se sentía solo...

Incomprendido...

Y ruego a todos los padres que dicen que estas son cosas de niños y que restan importancia a la forma en que viven y analizan su mundo ,pensando que son tonterías pasajeras...por favor, no obvieis el mundo emocional del niño. Un apoyo profesional de un pedagogo puede salvar su vida. Eso en casos extremos.
Pero de ordinario, salva a los niños de muchas concepciones erróneas de la vida.

Descansa en paz txiki.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

ESCUELA DE VIDA

También debemos tener en cuenta la importancia de las emociones, como gestionarlas. La higiene postural. Y muchos otros aspectos imprescindibles para que los niños y adolescentes se vayan de nuestro Aula, sintiéndose completos, en todos los aspectos.

Orientamos y guiamos ,también en la asignatura principal: la vida.

miércoles, 5 de octubre de 2016

ADOLESCENCIA DIFÍCIL

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Padres desesperados de hijos adolescentesEn un interesante artículo publicado por la psicóloga Helena Trujillo, psicoanalista del Departamento de Clínica Grupo Cero , en una carta al director del Diario Siglo XXI , hace un perfil extraordinario de la desorientación de los padres ante la rebeldía de los hijos adolescentes. Recomendamos su lectura a todos los padres desesperados con hijos en la adolescencia.
"Vinieras y te fueras, dulcemente" decían los versos de Aleixandre, sin embargo para muchos jóvenes y para muchos padres, la adolescencia no viene y se va dulcemente, sino que es un período harto complicado. Averigüemos por qué.
Es de todos conocido que en la pubertad el desarrollo de los órganos sexuales y los cambios hormonales transforman el cuerpo del niño en un cuerpo biológicamente adulto, con capacidad de reproducción; no somos tan conscientes de que a nivel psíquico se da una metamorfosis de consecuencias definitivas: el adolescente debe dejar atrás la familia para construir una vida propia. Este es el principal motivo que desencadena, en muchos jóvenes, diversos síntomas que muestran el "dolor" que cada humano padece al dejar atrás el amor familiar y adentrarse en la inmensidad del mundo. En este tiempo, busca entre sus coetáneos las referencias, los afectos, los pilares sobre los que construir su identidad, pareciendo en muchos casos que olvida los valores inculcados desde la infancia.

La adolescencia es una época de rupturas y pérdidas

La adolescencia es una época de rupturas y pérdidas, los padres protectores e idealizados de la infancia se pierden. El adolescente se siente fuera de lugar, las normas que antes se le aplicaban de forma efectiva ya no sirven, irrumpen en él nuevos valores e inquietudes, parece que hay que producirlo todo de nuevo, también la relación fraterno-filial. No todos atraviesan del mismo modo este tiempo. Muchos asumen estos cambios sin grandes aspavientos, ávidos de crecer. Otros se transforman, de la noche a la mañana, en chicos desobedientes, contestones y resulta bastante difícil "torearles".

La rebeldía de los adolescentes no siempre es mala

La rebeldía no siempre hay que entenderla con ese halo peyorativo tan difundido, es necesaria para que el joven y no tan joven definan sus criterios propios, el problema está en que no solemos tolerar que los demás tengan un pensamiento distinto al nuestro, mucho menos cuando se trata de nuestros hijos. En muchas ocasiones el principal problema estriba en que los padres siguen tratándoles como "su niñito o su niñita" no teniendo en cuenta el crecimiento que en él o ella se ha producido. El grito, el portazo o el enfado no siempre tienen que interpretarse de la misma forma, a veces la propia intolerancia de los padres incentiva la respuesta desproporcionada de sus hijos. Tampoco se trata de pasarlo todo y que el chico o la chica "hagan lo que les dé la gana", son jóvenes y necesitan orientación, apoyo y también firmeza.

La adolescencia es una prueba de fuego para los padres

Como vemos la adolescencia no sólo es una prueba de fuego para el joven, sino también para sus padres. Ya sabemos que nadie nace sabiendo, aprender a ser padres también es un trabajo, aunque según vemos hoy en día, muchos no han reparado demasiado en ello. ¿El error es de los jóvenes o es que los padres no realizan adecuadamente su función? Considero que hay que dejar de hablar mal de los jóvenes, al fin y al cabo todos lo hemos sido y hemos cometido multitud de errores, sin que ello signifique que ahora seamos personas fracasadas ni delincuentes. Lo que es cierto es que muchos de estos "pipiolos" se encuentran desatendidos desde bien pequeñitos, muchos se han criado con las llaves de su casa, pasando la tarde solos frente al televisor o la consola, muchos dilapidan la tarde en los parques con sus amigos y otros han pasado más tiempo con los abuelos que con sus propios padres.
Mucho cuidado con echarle la culpa al trabajo, que frecuentemente actúa como cabeza de turco de esta problemática, los niños no necesitan 24 horas a sus padres, pero sí requieren unos cuidados básicos llevados a cabo por alguna persona y, por supuesto y fundamentalmente, unos criterios educativos claros y firmes. Ahí está el principal problema. Generalmente los padres nunca se han parado a pensar cómo hay que educar a los hijos, cómo hay que afrontar los distintos tiempos de su crecimiento, incluso muchos no se han parado a solucionar sus propios problemas de pareja que suelen reflejarse en hijos problemáticos que recogen esta herencia.

Padres desesperados por el comportamiento de los hijos adolescentes

No existen criterios educativos preestablecidos que sirvan para todos los hijos, ni consejos profesionales estándar que actúen como "varita mágica" para solventar un problema. Cada familia es distinta como lo es cada uno de los miembros que la integran, en ese sentido veo a diario en la consulta lo efectiva que resulta la atención psicoanalítica en jóvenes problemáticos o desorientados y en padres desesperados por el comportamiento de los mismos. Sólo a través de la educación, la tolerancia, la paciencia es posible un crecimiento saludable. Tampoco hay que olvidar que en este tiempo de la vida se manifiestan en muchos jóvenes procesos patológicos: depresión, ansiedad, enfermedades psicosomáticas, psicosis, anorexia, bulimia, etc. Por lo que no hay que banalizar cuando nuestro hijo o nuestra hija se muestran "trabajosos" en la adolescencia, en muchas ocasiones estos síntomas son la señal de alarma que nos avisa de que algo falla. Ponerles solución acudiendo a un profesional especializado evitará que la patología se instale, pues los jóvenes responden rápidamente al tratamiento, amén de evitar problemas mayores como el fracaso escolar, el aislamiento social o la drogadicción.
Helena Trujillo es psicoanalista del Departamento de Clínica Grupo Cero

domingo, 25 de septiembre de 2016

Comunicación no verbal en el Aula

LA COMUNICACIÓN NO VERBAL APLICADA AL AULA: ¿LA CONOCEMOS LOS PROFESORES?

profesor-dando-clase
La clave del éxito docente depende de muchos factores, pero uno de ellos es la actitud, la gesticulación y el modo de relacionarnos que, como profesores, mantenemos en el aula tanto durante nuestras explicaciones como en nuestro trato con los alumnos. Es lo que se conoce como lenguaje “no verbal” (expresión del rostro y movimientos corporales) y “paraverbal” (volumen, tono, inflexiones de voz, ritmo…) que va a condicionar el clima en clase y la actitud y reacciones de nuestros alumnos. El 80 % de la información que procesamos procede de los mensajes que transmitimos de forma consciente o inconsciente a través del lenguaje no verbal, solo el 20 % de lo que decimos se procesa. Cuando existe contradicción entre lo que decimos y lo que “hacemos”, el cerebro da prioridad a aquello que interpreta a partir de lo que observa. Por eso, hoy quiero compartir con vosotros este magnífico artículo de Marta Albadarejo publicado en la revista Padres y Maestros donde encontraréis pautas básicas que a todos nos interesa conocer.

La comunicación no verbal en el aula


Ansiedad en niños y adolescentes

Síntomas de que el adolescente sufre ansiedad

Nivel cognitivo:
- Atribución de significado catastrófico (pensamientos de peligro, amenaza, dudas), vulnerabilidad psicológica- pensamientos de no ser asistido en un problema y morir, pensamientos desagradables sobre su vida, fusión pensamiento-acción- anticipación ansiógena.
Nivel fisiológico:
- Aparición repentina de miedo o terror sin motivo, sudoración- taquicardia, problemas digestivos, ardores de estómago, agitación. Tensión muscular-palidez- aumento de la presión arterial, sequedad bucal, emociones de miedo intenso con temblores.
Nivel motor:
-Tics- tartamudeo, imposibilidad para aprender nuevas tareas, huida y evitación de situaciones y sensaciones físicas, aislamiento.

¿Cómo descubrirlo?

Para saber si un niño o adolescente sufre ansiedad, es básico identificar si es un problema y no una adaptación a un nuevo ritmo después de un cambio o vacaciones. Si efectivamente existe el problema, hay que acudir a un profesional. Jorge López Vallejo, nos da las claves para saber si se padece el problema en dos claros casos:
-Análisis después de 15 días de las vacaciones: la Triada Cognitiva:
“La triada cognitiva” consiste en tres patrones de pensamiento principales que inducen a la persona a considerarse a sí mismo, su futuro y sus experiencias de un modo negativo, mostrando un estado de ánimo subjetivo bajo, actitudes pesimistas y una pérdida de espontaneidad entre otros, de una forma mantenida después de 15 días de las vacaciones. Los síntomas se presentan a nivel cognitivo, conductual y emocional, interfiriendo en su vida y en la sensación y percepción que la persona tenga respecto a sí mismo y a su entorno.
La diferencia en este caso de los niños y adultos al tratar esta técnica es grande, ya que los niños presentan un estado de ánimo reactivo en mayor medida que los adultos y se les nota más. Ellos, pueden no verbalizar su disforia o no demostrar que siempre están tristes, así el estado de ánimo varía de un día al otro. Presentan ideas de auto desprecio, irritabilidad y agitación, alteraciones del sueño, alteración del rendimiento escolar con respecto al año anterior, disminución de la socialización, cambios de actitud respecto a la escuela, quejas somáticas, pérdida de energía habitual y cambios del apetito y del peso.
En la parte práctica, son rígidos y exigentes, y en lo cognitivo hay un culto por las apariencias. “El abordaje terapéutico basado en la epistemología sistémica, libre de diagnósticos determinantes, permite el uso de las técnicas de las terapias centrada en el problema y narrativa sin necesidad de utilizar la palabra depresión o distimia en el trabajo directo con la familia. Se parte de la premisa de la persona se enfrenta con un problema y no son un problema” afirma Jorge López Vallejo.
-Análisis de la ansiedad de separación en el colegio
Es una dificultad frecuente entre los niños de 3 a 6 años y la característica esencial de este trastorno es el rechazo a separarse de los padres aunque sea por poco tiempo.
Los síntomas son claros, ya que se observan reacciones de llanto convulsivo incluso cuando los padres pierden el contacto visual por unos minutos o simplemente al ir de una habitación a otra de la casa. La ansiedad excesiva puede manifestarse con dolores de estómago, de cabeza, diarreas, náuseas y vómitos, y con miedos a que ocurra un accidente o que enfermen sus familiares, que se pierdan o que puedan ser secuestrados y no poder reunirse jamás con ellos.
El abordaje psicológico para ello, consiste en enseñar a los padres técnicas específicas para que sus hijos manejen el miedo y que paralelamente apliquen un programa de distanciamiento progresivo adaptado al niño, además de bloquear aquellas tendencias de los padres que alimentan el apego patológico